El libro homenaje de Carme Ruscalleda, en el 30 aniversario de su aclamado restaurante Sant Pau

Cocina libre, natural, sabrosa y placentera es la fórmula clave de la magia culinaria de Carme Ruscalleda, una chef autodidacta que ha logrado convertirse en la gran dama de la cocina mundial gracias a una técnica admirable y precisa y a su personalidad siempre exploradora y abierta a la imaginación.

Ahora cumple 30 años al frente de su restaurante Sant Pau, donde la identidad mediterránea de Ruscalleda se ha fundido con la sensibilidad japonesa a través de unos platos que narran y dibujan historias extraordinarias para llegar a todos los paladares. El restaurante Sant Pau ofrecerá su última cena el 27 de octubre, tres décadas después de su apertura.

El relato del libro se inicia desde la visión actual de su gastronomía para hacer un flashback y repasar los grandes momentos de su trayectoria gastronómica en distintos capítulos, en los que refleja su estilo y su universo personal, desde el Mediterráneo hasta Japón.

– El libro incluye 14 recetas extraordinarias y, en sus textos, repasa la vida de Carme Ruscalleda, desde su Sant Pol natal hasta Tokio, desde la charcutería en la que trabajó hasta el firmamento Michelin.

– Rosa Rivas, autora de los textos y Premio Nacional de Gastronomía, es una de las mayores conocedoras del trabajo de la chef Ruscalleda.

– Ilustrado con más de 140 fotografías de Carles Allende que nos muestran no sólo a la chef Ruscalleda, también a la avia (abuela) Carme… ysu extraordinaria colección de pendientes.

– El prólogo, firmado por Yuji Shimoyama,
testimonia la estrecha relación que Ruscalleda
mantiene con Japón y define una de las
principales características de su cocina: la cocina
de Carme nos hacía sentir como si estuvieran abrazándonos cariñosamente.

Extracto del libro

«Aunque el hilo conductor de mi vida ha sido la cocina, he de confesar que no estaba en mis planes profesionales, pero el azar de la vida y un compañero como Toni Balam, incombustible y socio perfecto tanto en lo íntimo y personal como en lo profesional y comercial, han convertido mi vida en un compromiso culinario y en una laboriosa entrega de trabajo inspirado y estudio, que han tenido como premio una agradable sensación de libertad y felicidad.

A menudo, en las fiestas con comilona con nuestros amigos de juventud y con el grupo La Penya Toc, solíamos ser Toni y yo los responsables de los fogones y acostumbraba a salir esta frase: «¡Tenéis que poner un restaurante!». Yo me negaba en rotundo, argumentando lo complicado que debía de ser ponerse al frente de un establecimiento de restauración. Y les aseguro, con conocimiento de causa, que así es. Esta es una de las profesiones más complejas del mundo, pero, a la par, es la que te brinda más libertad de acción y, con ello, un respirar feliz, porque es la vida que has elegido.

A decidir cruzar la calle, a decidir pegar el salto, me empujó una fuerza interior que me acompañaba en aquellos años de duro trabajo en la tienda Ruscalleda de la calle Nou en Sant Pol de Mar, donde sacrificábamos cerdo, ternera y cordero, y elaboraba chacinas, croquetas, pasta fresca, platospreparados…

Cada día, después de haber comido, con la cocina familiar recogida, con los niños de once y cinco años en la escuela, mientras esperaba que llegara la hora de abrir de nuevo la tienda por la tarde, sentía una voz interior que me empujaba a complicarme la vida y me inspiraba para retar la suerte.

Tras decidir cruzar la calle, hemos recorrido un camino excitante y estimulante, un viaje profesional con unas maletas cargadas de compromiso, trabajo, honradez, creatividad, ingenio e ilusión y nos mantenemos dispuestos a caminar sin desfallecer por un desierto árido.

Los 30 años del Sant Pau nos conducen a una reflexión, creo que lícita y natural. Llevamos los dos una vida compartida y laboral de 50 años, nos sentimos llenos de vida e ilusión por ella. Y estamos agradecidos a la suerte que siempre nos acompaña; la suerte de trabajar con un staff profesional que ama la naturaleza y siente el compromiso de los colores de la marca Sant Pau-Carme Ruscalleda. Sin un buen equipo no hay discurso gastronómico y nosotros lo tenemos. Nos satisface enormemente contar con su colaboración y complicidad. Compañero como Toni Balam, incombustible y socio perfecto tanto en lo íntimo y personal como en lo profesional y comercial, han convertido mi vida en un compromiso culinario.»

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